Historias

Cuando decidí mudarme a Stuart no tenía ningún familiar cercano y sentía la necesidad de congregarme. Visité varias iglesias, pero no me llenaban. Fue entoces que una compañera de trabajo me habló de esta Iglesia; me dijo que ella vivía lejos de la ubicación, pero Como le gustaba mucho, seguía asistiendo. Ella no se equivocó, desde el primer día que llegué me siento como en mi casa, aún recuerdo ese abrazo fuerte y caluroso de bienvenida que las hermanas me dieron y fue algo hermoso, me recibieron como si me conocieran toda la vida y cuando terminó el servicio, recuerdo que le dije a mi amiga, esta es mi Iglesia y aquí me quedo.
— Esperanza Almazar

Llegar a la Iglesia Cristiana de la Familia, para mí y mi família ha sido una gran bendición. En esta Iglesia he aprendido el verdadero significado de ser Cristiana, y en poco tiempo de estar asistiendo recibí a Jesús como mi Señor y Salvador, tuve un encuentro con Dios; y ahora Como Cristiana he aprendido mucho. En la Iglesia Cristiana de la familia, todos somos una gran familia, asi es como nos sentimos mi familia y yo.
— Patria Rodríguez

En la Iglesia Cristiana de la Familia encontré una verdadera familia. Por razones de trabajo de mi esposo tuvimos que mudarnos de Estado y hasta de País. Durante nuestra última mudanza mi salud estava muy deteriorada, yo no sabia por qué; el haber encontrado mi familia en Cristo en esta iglesia, donde puedes sentir el amor de Dios, me ayudo a aligerar esa prueba, Dios me dio la victoria y me libró de un cáncer. En ICF me sentí Como si nunca hubiera salido de casa, me siento bendecida y agradecida con Dios porque Él dirigió mis pasos para congregarme en esta iglesia, su voluntad y sus planes son perfectos.
— Maribel Cruz