Comienza a servir

¿Por qué debo servir al Señor? Porque deseo seguir el ejemplo más grande, Cristo, quien vino al mundo no para ser servido, sino para servir.

Servimos también por gratitud a Dios, por su gran amor con el que nos amó y perdonó nuestros pecados; servimos porque damos de gracia, lo que hemos recibido de gracia.

La Biblia también declara que Dios nos ha capacitado para servirle, dándonos dones espirituales (1 Corintios 12:4-7) que debemos poner al servicio de los demás miembros de la iglesia (1 Pedro 4:10-11). Eso implica vivir en comunidad con nuestros hermanos en la fe (Romanos 12:4-8), no dejando de congregarnos como algunos tienen por costumbre (Hebreos 10:25), sino animándonos unos a otros al amor y a las buenas obras.

Debemos servir a Dios porque Él es dueño de todo y porque nosotros somos su propiedad, sus siervos y sus redimidos, salvados del infierno. Debemos servir a Dios por derecho, por obediencia y por gratitud.

Servimos a Dios en toda actividad que realizamos, tanto en nuestros trabajos como en la iglesia del Señor. No podemos descuidar ninguna de las dos, debemos servir al Señor en los dos ámbitos.

En la Iglesia Cristiana de la Familia hay un espacio para que sirvas, según el don que Dios te ha dado, somos una iglesia de servidores.